Hola, soy Marta.

Y esta es la historia de cómo pasé de planificar cómo recoger basura y limpiar calles a ayudar a que profesoras de yoga como tú logren la estabilidad que desean a través de membresías online.

Antes de las estrategias de marketing, las membresías y las redes sociales… Había una chica con miedo a llamar demasiado la atención que buscaba entre nuevas tecnologías y camiones de basura como hacer del mundo un sitio mejor.

Un palito sin dos puñeteras rayitas, y el principio del fin.

Érase una vez una chica llamada Marta. 

Más bien bajita, ni flaca ni gorda, ni guapa ni fea, que de primeras no era de las de destacar pero que si te quedabas un ratito más, te dabas cuenta de que tenía «un no sé qué» que te hacía confiar de inmediato en ella.

Como  buena chica y responsable que era, Marta se licenció en Ciencias Ambientales, encontró un  buen trabajo de lo suyo, se compró un  piso con su novio de toda la vida  y se dedicó a viajar todo lo que pudo y más cada vez que tenía vacaciones.

Tenía sus problemas, como toda hija de vecina, pero nada que no le dejara dormir por las noches, la verdad.

Y así transcurrió plácidamente su vida hasta el momento en que  su «inseparable compañero de vida» y ella decidieron ampliar equipo.

No voy a entrar en detalles, basta decir que 6 años después de tomar esa decisión, tras 3 inseminaciones artificiales, 4 fecundaciones in vitro y 3 abortos, su vida dio un giro radical por no aparecer las dos puñeteras rayitas que tan fácil le salían a todo el mundo alrededor.

Fue  ahí  dónde  comenzó el principio del fin

Nuevos propósitos y mucho espacio que volver a ocupar.

Fue una sensación muy rara darse cuenta de que todo lo que habíamos trabajado hasta ese momento, carecía de sentido. Ya no necesitábamos un piso con 4 habitaciones, ni un coche grande donde cupiera bien un carrito ni estar al tanto de las noticias sobre conciliación familiar, nada. 

Sólo  había un gran vacío que había que volver a llenar, porque lo que hasta ahora nos llenaba, ya no lo hacía.

El saber que no íbamos a poder ser padres fue el principio del fin de nuestras vidas tal y como habíamos pensado que iban a ser.

Quedarnos derrotados y lamentándonos mirando el mar nunca fue una opción, pero había tanto espacio por llenar…

Así que tocaba analizar en profundidad hacia dónde queríamos dirigirnos a partir de ese momento. Cuál iba a ser ese nuevo propósito en la vida que nos iba a volver a ilusionar.

Hago chas, y aparece a tu lado.

Por aquel entonces, yo trabajaba como responsable del Departamento Técnico de una empresa que se dedicaba a la recogida de residuos y limpieza viaria. Y durante mucho tiempo pensé que me gustaba lo que hacía:  planificar servicios, crear nuevos proyectos, trabajar con el Departamento de I+D para optimizar procesos e incorporar nuevas tecnologías…

Pero al ponerme a analizar de nuevo mi propósito en la vida me di cuenta de que ese trabajo ya no encajaba con mi nueva yo.

Quería ayudar a personas que trabajan ayudando a otras personas para contribuir de esa manera a que el mundo fuera un poquito mejor.

Te puede parecer una ñonería, pero siempre había pensado que  dejaría mi legado en el mundo a través de mis hijos, y como esa opción ya no era viable, pues tenía que ponerme las pilas yo.

Fue justo en ese momento cuando el yoga entró a formar parte de la ecuación. Y fue gracias a mi hermana que es profesora de Yoga.

Desde ese instante, gran parte de mi energía la destiné a formarme y a estudiar el mejor modo de poder ayudarte.

Aprovechando a mi favor mi carácter cabezota junto con mi naturaleza curiosa (ya te he dicho que soy acuario ascendente a libra, ¿verdad?), me adentré en un nuevo mundo que me encanta y descubrí lo que una membresía puede hacer por ti.

La nueva normalidad y el despertar del Yoga

Al igual que a mí me tocó replantearme toda mi vida por un palito sin dos rayas, en marzo de 2020 les ocurrió lo mismo a muchas profesoras de yoga  por culpa de un bichito llamado Covid 19.

De  repente, palabras como Zoom, Jitsi meet, micrófono de petaca Rode, o Xuan Lang y sus directos gratuitos en IG se volvieron habituales en tu vocabulario.

El  modo en el que siempre  habías dado tus clases ya no era válido, y encima hubieron muchas profesoras que no tenían modo de contactar con sus alumnos presenciales. 

La nueva normalidad vino sin avisar y arrasando con todo.

Sin embargo, fue en los momentos de mayor necesidad donde el Yoga volvió a aparecer para ayudar a miles de hogares a sobrevivir a una de las etapas más oscuras de estos últimos años.

Y tú, como profesora de Yoga, te convertiste en el faro que iluminaba los días que duró el confinamiento, aprendiendo a marchas forzadas sobre tecnologías que escasos días antes desconocías.

Pero, ¿y ahora qué?

Sabes que has abierto la caja de pandora, y sólo de clases de zoom no vive una profe de yoga. Siguen apareciendo nuevas palabras en tu vocabulario como marketing, estrategia de contenidos, funnel o automatizaciones.

Los hábitos de consumo han  cambiado. Las personas han cambiado y tú también has cambiado.

Ha llegado la hora de replantearte  hacia dónde  y cómo quieres dirigirte, pero no acabas de ver en el mundo online la cercanía y la calidez que te aportaba el mundo presencial.

Te sientes un poco como pez fuera del agua, siempre corriendo sin entender qué es lo que estás haciendo, y si lo estás haciendo bien o mal. Y encima, notas que tus valores y tu visión de la vida no encaja del todo con lo que te enseñan los «expertos» del mundo online que sigues.

Ha llegado el momento de que te presente a tu nueva mejor amiga: la membresía de yoga online.

¿Qué es una membresía? Lo que dicen por ahí y lo que digo yo.

Si buscas en google la definición de una membresía, te saldrán opciones varias.

Unas definiciones harán hincapié en que es una agrupación de miembros o club selecto, otras definiciones se irán más por lo financiero y te dirán que es un modelo de negocio basado en ingresos recurrentes. Y la que más se oye – lee por ahí últimamente; es la plataforma para albergar tus clases de zoom o tus cursos de yoga.

Y sí, se podría decir que es todo eso.

Pero después de formarme con los mejores expertos en membresías fuera de España, quiero darte mi propia interpretación, porque es la que yo te voy a enseñar a crear.

Una membresía es el viaje de transformación por el que vas a guiar a tus alumnos.

Mis compañeros de profesión en España se centran mucho en la parte tecnológica, en los mejores  plugins para restringir contenidos y crear cursos, en los mejores temas para albergar tu plataforma, etc.

Pero para mí, antes de comenzar a invertir en tecnología es necesario hacer una profunda investigación en dos puntos muy importantes.

  • Qué es lo que quieres tú.
  • Qué es lo que quiere tu alumno.
Si no tienes claridad en estos dos aspectos, tendrás un negocio prefabricado que posiblemente acabes odiando.

Ahora lo importante, ¿por qué deberías tener tu propia membresía de yoga?

Una membresía te da acceso a lo que los emprendedores digitales llaman el «Santo Grial» de los negocios digitales

Los ingresos recurrentes.

¿Y por qué se les considera el Santo Grial? Pues por las siguientes razones:

Cuando vendes cursos o infoproductos tienes picos de ingresos que recibes después de tu lanzamiento, pero después, tus ingresos se reducen drásticamente hasta que vuelves a lanzar de nuevo.

Sin embargo, como dueña de una membresía, recibes ingresos fijos todos los meses, y si comparamos ambas situaciones, para mucha gente la opción de las membresías es mucho más atractiva.

Además, con ingresos recurrentes puedes predecir hacia dónde quieres que tu negocio se dirija, y si has tenido un mal mes o tus suscripciones sufren un bajón, tu negocio no sufre una drástica caída porque tiene una base estable que has construido a lo largo del tiempo.

Así que si juntas estas razones a la experiencia de transformación única que vas a crear para tus alumnos, el resultado es un cóctel muy apetitoso.

Por lo menos de  los que yo me haría al atardecer todo los días desde la ventana de mi casa.

Y ya sólo me queda por hacerte una pregunta…

¿En qué te puedo ayudar hoy?

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19 y 20 de Abril

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Y descubre el santo grial de los negocios online, los ingresos recurrentes.

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Un poco más sobre mí

Adoro viajar junto a mi inseparable compañero de vida y aprender a ver el mundo desde distintas perspectivas.
Soy un poco payasa, me encantan las novelas de misterio, soy muy fan de las Olimpiadas y no soporto las olivas.
Siempre he disfrutado de compañeros caninos en mi vida, y ahora Leia es quien me enseña todos los días.

He llegado hasta aquí gracias a: