Pagar por pagar como hobby no es lo que quiere nadie

 

Dime que eres bajita/o sin decir que eres bajito/a.

Empiezo yo.

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Give it to me, baby! Uh huh, uh huh!

Give it to me, baby! Uh huh, uh huh!

Give it to me, baby! Uh huh, uh huh!

And all the girlies say, I’m pretty fly for a white guy.

 

Un escenario.

8.000 personas bailando y cantando a coro.
Un juego de luces de la leche.

Una pantalla gigante con imágenes que te sumergían en la canción.


Unos altavoces que lograban que te vibraran hasta los pelillos de la nariz.

Cerveza volante para que no tuvieras que ir a la barra si te entraba sed,
y The Offspring haciendo lo que mejor se les da,
montar un gran show.

_____

O eso es lo que decían quienes estaban a mi alrededor,
porque lo que es ver,
servidora sólo vio espaldas anchas,
cuellos, pelazos y alguna que otra calva.

¿Sabes ya quién es la bajita del lugar?

Podría consolarme diciendo que al final,
lo que importa es el sonido, el ambiente, la cerveza, el compartir sudor con desconocidos.



Pero no.
Eso sería no ser sincera conmigo misma.



Y yo lo quería todo.
Quería disfrutar de la experiencia con todos los sentidos, incluidos el visual.
Porque pagué lo mismo que el resto.


Ay, ahí está la clave, Maquiavelix.
Pagué lo mismo que el resto.



Tela con la frasecita.



Cuántas veces no se da de baja la gente de una membresía o suscripción porque siente que paga por una experiencia que no disfruta al máximo.

Que paga por algo que los demás le sacan un provecho que ella no logra.

Es más, estoy segura de que si piensas,
tú mismo te habrás dado de baja de una membresía por ese mismo motivo.

 
 

Y pagar por pagar,
aunque factures más de 100K al año,
no es un hobby que quiera nadie mantener durante mucho tiempo.



Así que ¿cómo lograr que nuestros suscriptores de pago no sientan que pagan por no disfrutar de todo lo que le ofreces?

 

1) Siendo coherente y conocer bien a tu cliente.
Lo sé.
Es el clásico cliché.

Pero es importante saber que la energía y motivación siempre es alta al inicio,
pero luego baja.

Ya lo dice la ley de la gravedad,
todo lo que sube tiene que bajar,
a no ser que le vuelvas a dar otro empujoncito para arriba.

 

2) Dejando claro qué es lo que pueden conseguir según dónde se encuentran.
A ver, si cuando yo iba a comprar la entrada me hubieran dicho:

Ojo, si eres bajita,
no podrás disfrutar de la experiencia igual que si eres alta

(lo sé, suena tonto),

yo habría pagado sabiendo lo que me iba a encontrar
y no podría echar la culpa fuera.

 

3) Diseñando una experiencia que refleje los puntos 1 y 2.
Si cada vez que he detectado una mala comunicación de lo que realmente incluye una membresía o suscripción me saliera una peca, ahora mismo sería negra (y no, no exagero).


Es por eso mismo que uno de los puntos más importantes del Bucle,
último bloque de trabajo de mi propio método,
es justo definir la estrategia de comunicación de la experiencia y espacio que acabas de crear.


Porque ahí,
justo ahí está la clave de que nadie se quede con la sensación de que paga para nada.

Bueno, decir nadie es muy rotundo,
y bien sabemos que no somos para todo el mundo
(osease, que quejicas te van a salir).

Pero el porcentaje de insatisfacción va a ser mucho más bajo.
Eso sí te lo puedo prometer.
¿Y sabes qué significa que apenas tengas bajas por insatisfacción?

Que a poco que entren nuevos suscriptores de pago,
tu crecimiento será aún mayor.

Si te interesa profundizar más en este tema, dejar tu email abajo puede ayudarte.

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